Los helados sin azúcar, o mejor dicho, sin azúcares añadidos, pueden pasar inadvertidos para la gran mayoría de la población, pero cuando a uno le diagnostican diabetes empieza a preocuparse por la ingesta de glucosa y aparecen muchos productos alimentarios que deben excluirse de la dieta por su contenido en azúcar refinado. Este es el caso de los helados, tan ricos y refrescantes en verano y, por qué no, también en otras épocas del año.
Hace un mes, veraneando en la playa, fuimos a una heladería en familia y se me ocurrió preguntar si tenían helados sin azúcar. Me llevé una grata sorpresa al escuchar que tenían ¡cuatro sabores distintos! Por supuesto elegí el de chocolate.
Unos días después, en Murcia capital, pregunté en varias heladerías céntricas si ofrecían algún sabor de este tipo de helados sin azúcar, pero en ninguna disponían de ellos.
También he buscado estos helados en diversas cadenas de supermercados y, aunque no he realizado una búsqueda muy exhaustiva, de momento solamente los he encontrado en Mercadona.
Estos productos sustituyen el azúcar que se añade normalmente a los helados por polialcoholes, hidratos de carbono que tienen sabor dulce, pero presentan los azúcares presentes en otros ingredientes como por ejemplo la leche. Los edulcorantes utilizados a nivel industrial son en el caso que nos ocupa: lactitol, aspartamo, maltitol y acesulfamo K, un buen cóctel. Hablaremos otro día sobre estos edulcorantes.
A pesar de esta sustitución, los mini polos de crema presentan un contenido de azúcar de entre 4,9g (el de chocolate negro) y 7g (el de leche y el almendrado) por cada 100 gramos de producto, que por unidad suponen una ingesta de entre 2 y 2,9g por polo.
Tengo que decir que a nivel organoléptico tienen un sabor y textura estupendos. Incluso a mis hijos les encantan a pesar de no tener vetado este ingrediente fatídico.
Me sorprende que con la cantidad de personas diabéticas que habitan este planeta y teniendo en cuenta el incremento de esta enfermedad, incluso entre gente joven, exista una oferta tan limitada de este tipo de helados. Es curioso que incluso te respondan cuando preguntas que tienen helados sin gluten, lo cual demuestra que existe una mayor conciencia de la celiaquía y de otras intolerancias al gluten.
Hay una corriente en contra de los alimentos procesados pero a nadie le amarga un dulce y poder darse un capricho de este agradable sabor para una persona que no puede disfrutar habitualmente de este sabor es un lujo. Y no solo por el producto en si sino por el rol social de no ser el único que no puede tomar helado en la mesa.
Está claro que no hay que renunciar totalmente a este agradable sabor, se pueden utilizar en casa edulcorantes artificiales o adquirir productos endulzados de esta forma. Como alternativa al azúcar mi favorito es el xilitol, del cual hablaré otro día. También hablaré de la ingesta de hidratos de carbono, al hilo del discurso del libro “Cerebro de pan” del Dr. David Perlmutter, y de cómo el azúcar y otros hidratos de carbono hacen mella en nuestra salud y en nuestro cerebro.
Un saludo y a cuidar la alimentación. Como decía un antiguo programa de televisión: “más vale prevenir que curar”.
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